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KAROL WOJTYLA, EL "FILOSOFO"

   
INTRODUCCIÓN

   A poco de su elección como Papa Juan Pablo II, en 1978, se supo que el cardenal Karol Wojtyla se había destacado en su patria, Polonia, como «filósofo». Eso lo sabemos precisamente porque fue elegido Papa; de no haber sido así, lo más probable es que no lo sabríamos.

   En todo caso, dadas las circunstancias, es evidente que eso no podía tener repercusiones muy amplias, tanto porque una elección papal es un hecho esencialmente religioso, como porque la filosofía no despierta mayor interés en nuestro tiempo. De allí que, para la generalidad de las personas, Karol Wojtyla fue conocido y sigue siendo conocido, simplemente, como Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II.

   Sin embargo, para los interesados en las cuestiones filosóficas – filósofos, académicos, religiosos, políticos, etc. – Karol Wojtyla, «el filósofo», sigue teniendo una presencia notable, tanto porque su visión filosófica es de gran jerarquía y originalidad, como porque la relevancia de los debates a su respecto no se pierde en la privacidad habitual de las confrontaciones intelectuales, sino que es realzada por la presencia implícita de Karol Wojtyla, el Papa, uno de los personajes más destacados de la historia reciente de la humanidad.

   Lamentablemente, este interés de los "especialistas" parece centrarse casi exclusivamente en las ideas de Wojtyla, sin otorgar mayor consideración y relevancia al contexto histórico, académico y religioso en que las desarrolló y expuso en sus numerosas obras, lo que implica el riesgo – como él mismo lo advirtiera –, de reducirse a un mero "filosofar que a menudo significa reflexionar a propósito de teorías sobre teorías", no siempre concordantes con el carácter realista «existencial» de su visión filosófica.

   De allí que el propósito de este sitio web puede resumirse en cuatro puntos principales:

1° Preservar la memoria del «contexto histórico» que dio origen y sentido al pensamiento filosófico de Wojtyla.

2° Presentar directamente el pensamiento de Wojtyla, en consideración especial a su formación filosófica y teológica.

3° Reafirmar la «continuidad» y «coherencia» filosófica de Wojtyla, el filósofo', con Wojtyla, el Papa Juan Pablo II.

4° Denunciar las «tergiversaciones y falsificaciones» de su pensamiento mediante traducciones condicionadas por "apetitos intelectuales" dispuestos a «apropiarse» de Wojtyla, a fin de asociarlo con determinadas perspectivas filosófica adversas a la suya.